Hoy vais a permitirme la licencia de empezar este post diciendo que no hay mejor ejemplo de una correcta gestión de emociones que el de un Caballero Jedi.
Si he conseguido sacarte una sonrisa ya me doy por satisfecho. Pero piensa un minuto, solo uno. ¿A que no voy tan desencaminado?.

No podemos prescindir de las emociones, son inherentes a nosotros. De hecho nos ayudan en nuestro día a día a relacionarnos y posicionarnos con nuestro entorno y  con los que nos rodean. La palabra «emoción» proviene del latín emotio que viene a significar aquello que te mueve o impulsa. Sin ellas seriamos seres inertes, lo que habitualmente describimos como «una persona que ni siente ni padece».

Como animales que somos estamos geneticamente diseñados y evolutivamente preparados para la supervivencia y es aquí donde interviene la correcta gestión de nuestras emociones. Éstas son capaces de activar numerosos sistemas corporales, como nuestro sistema hormonal, la visión, el sistema nerviososo o la voz, para conseguir que seamos mucho más efectivos a la hora de generar una respuesta adaptativa correcta ante una necesidad concreta y salir airoso de la situación.

Pues bien, las emociones también juegan un importante papel en el aprendizaje. Gestionar su presencia buscando el equilibrio perfecto debe ser lo que busquemos padres, educadores y alumnos. La ausencia o exaltación de las mismas no conduce nada más que al fracaso.

Todo aprendiz Jedi tiene un maestro que le ayuda a conocerse mejor y discernir entre las emociones más adecuadas para alcanzar el objetivo anhelado. Quién mejor que los padres , profundos conocedores de sus hijos para guiarles en el reconocimiento de las mismas, y en la búsqueda de ese equilibrio tan deseado para alcanzar el éxito tanto en el plano social como en el académico.

Fun+Contrast+and+Light

No se aprende igual furioso e irascible que pacífico y tranquilo , triste que contento , atemorizado que lleno de valentía. También los educadores deben preocuparse de que el ambiente en el que se desarrolla su labor sea el adecuado para que la sintonía emocional favorezca el objetivo principal, aprender.

Y por último no olvidemos que las emociones son contagiosas, así que gestiona bien las tuyas ante tus hijos y alumnos ya que si estás alegre transmitirás alegría, si triste, tristeza, si estás tranquilo, tranquilidad.

Y no puedo despedirme de otra forma que como empecé, recordándote que:

 «Miedo, ira, agresividad, el lado oscuro ellos son. Si algún día rigen tu vida, para siempre tu destino dominarán» —Maestro Yoda

Hasta pronto.

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