Llega una de las épocas más temidas por los estudiantes y sus familias. El momento de constatar si los objetivos iniciales planteados tiempo atrás se han conseguido o no. Llega el momento de enfrentarse al éxito o al fracaso.
Hoy quiero centrarme en el fracaso. En el suspenso.
Un análisis correcto y serio de los motivos por los que se suspende o mejor dicho por los que no se aprueba nos conducirá inexorablemente al éxito. Caer en el desánimo y la frustración nos hará inútiles a la hora de mejorar. Debemos escuchar a los que nos han enseñado y guiado en el proceso de aprendizaje. Deben escuchar alumnos y familias, ya que serán ellos, a partir de este momento, los que se enfrenten en soledad al duro pero no imposible reto de alcanzar el éxito.
Debes plantearte de forma seria , con lápiz y papel , una serie de preguntas a las que debes responder con sinceridad:
- ¿quiero mejorar?
- ¿qué he hecho mal?
- ¿qué he hecho bien?
- ¿he sido eficaz en mi trabajo?
- ¿entiendo lo que leo?
- ¿pienso antes de escribir?
- ¿me expreso correctamente al escribir?
- ¿he estudiado?, ¿cuánto?, ¿cómo?, ¿cuando?
- ¿memorizo o entiendo la información?
- Conseguir material bien elaborado de otros compañeros. Nunca te quedes sin saber qué tienes que estudiar y cómo se explicó. Esto conlleva urgencia al final del curso.
- Crea un calendario de trabajo ajustado al temario, esto ya será un punto de partida en tu estudio debido a que repasarás toda la estructura de la asignatura pendiente.
- Elabora un horario de trabajo, preferiblemente por las mañanas, que también te permita descansar y disfrutar de tu familia y amigos.
- Comienza a estudiar por aquello que mejor sabes de la materia. Te ayudará a romper la momentánea sensación de frustración.
- Si es necesario pide ayuda.













Pues si, lo que menos interesa en un niño/adolescente es que se siente frustrado y en desánimo. Muy bueno.
Es cierto