Peliagudo tema el de hoy, nada fácil de tratar, y quizá con demasiadas aristas. Mi intención, como siempre será dar pistas, hacer preguntas para que tú respondas.

Muchos padres sienten el miedo a través del fracaso de los hijos. Y esta situación es, en muchas ocasiones, el desencadenante de un gran dolor , frustración y mayor fracaso para los hijos.

Ya te advertí que una incorrecta gestión de las emociones nos conduce  inexorablemente al fracaso , y el miedo no es más que una emoción inherente al ser humano que nos alerta y predispone en ocasiones, a la lucha y en otras a la huida, ante situaciones de peligro real o ficticio.
Como mamíferos que somos el miedo ante situaciones que percibimos como potencialmente  peligrosas para nuestras crías desencadenará reacciones de hiperproteccion o de hiperestimulación e incluso presión sobre nuestros hijos para salvaguardarlos. Pero por qué el miedo a su fracaso genera una percepción de fracaso como progenitor. ¿Lo sientes?.

Mi experiencia como educador me ha hecho generar cuatro modelos caricaturizados de padres/madres ( a partir de ahora siempre lo mencionaré como padre) que asumen el fracaso filial como propio, quizá nos ayuden a entender el porqué. Estos son:

 

  1. Padres espejo: se ven reflejados en sus hijos. Colocan sobre ellos expectativas personales. Culpabilizan al hijo de no alcanzarlas.
  2. Padres soñadores: depositan sobre sus hijos sus propios sueños vitales. Sueños casi siempre incumplidos. Lo viven como una segunda oportunidad.
  3. Padres triunfadores: yo soy un triunfador, mi hijo debe serlo. La genética no puede fallar. Mi hijo no debe fallar.
  4. Padres fracasados: han tenido experiencias personales de fracaso. No quieren que la historia se repita. En ocasiones justifican el fracaso «…yo era así de pequeño…»
¿Te ves reflejado en alguno de estos modelos? , ¿tienes características de más de uno? , ¿colocarías a tus propios padres en alguno de estos modelos?, ¿que sentías tú como hijo?…
Y ahora viene lo más importante. Tu miedo te llenará de frustración y de culpabilidad y se desencadenarán unas terribles consecuencias sobre tus hijos como son una presión llena de exigencia difícil de complacer, un bloqueo en el día a día que le impedirá crecer a su ritmo, y la aparición de un intenso sentimiento de miedo hacia sus progenitores, esas personas a las que ama tanto y de las que necesita protección y cariño. Esto hará que busque contramedidas como la mentira de supervivencia, ocultar la información negativa realzando solo la positiva de forma que obtendrá una recompensa efímera de cariño, la cual con el tiempo se transformará en un castigo exponecialmente creciente ya que los padres obtendrán la información ocultada de una forma u otra. Esto a su vez generará desconfianza y en última instancia un distanciamiento muy doloroso.
¿Pero podemos evitar esto?… rotundamente SI.

Parte del principio de que tu hijo/a tiene que vivir sus propias experiencias vitales , las mismas que tiempo atrás demandabas tú de tus padres. Su fracaso es parte de su aprendizaje y tú serás su guía y bastón para levantarle cuando caiga. Acompáñale en cada experiencia que le reporte la vida, no le dejes solo, crece junto a él , pero déjale espacio para hacerlo. Escúchale, dedica tiempo a sus inquietudes, cuéntale las tuyas. Cuándo alcance el exito disfrútalo con él, no lo hagas tuyo. No tengas miedo.

Espero haber dado algo de luz, aunque sea solo un poco. Recuerda que nunca he dicho que ser padre sea fácil. Y me despido hasta el próximo post con una cita para la reflexión.
El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.
Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés.

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