Buena pregunta. Andan los padres confundidos con el concepto de amistad en el entorno familiar y más concretamente cuando se plantean serlo de sus propios hijos. ¿Será bueno que yo sea amigo de mi hijo? … yo creo que no y tú que piensas.

Si hicieramos una jerarquía de relaciones en base a su profundidad e importancia vitales desde luego que ser padre es superior a ser amigo. Pero ¿por qué te lo planteas? , ¿no estás a gusto con tu papel de progenitor? , llegados a ciertas edades ( adolescencia) ¿temes que tu hijo o hija deje de quererte por ser padre y no su colega?.

Pues tranquilízate y ten claro que lo que tus hijos esperan de ti es una padre, una madre y no un colega o una amiga , de estos últimos tienen bastantes, unas veces mejores y otras peores, en ocasiones se pelean y rompen relaciones para volver a quererse tras unas semanas de penitencias y perdones, pero ten claro que papá y mamá solo hay uno.

Si lo piensas con detenimiento te darás cuenta que esas notas coloristas de amistad equivocada con tu hijo van mermando tu autoridad que sin duda tiene finalidad educativa y que será muy difícil recuperar tras varios recules en decisiones importantes. No confundas amistad con confianza, si consigues que tu hijo o hija confie en vosotros sus problemas, alegrias, tristezas y aventuras sereis capaces de orientar y educar y lo que acabará fundamentando vuestra relación será el amor y el cariño paterno filial.

Ten en cuenta que la amistad se fundamenta en gustos , intereses, deseos y espectativas vitales similares y la brecha generacional entre vosotros hace muy difícil que esto se cumpla, ¿o vas a empezar a montar en monopatín y escuchar su música?. Tus intereses no son los suyos, simplemente mira alrededor y se consciente de tus propios amigos, de lo que te une a ellos y verás que eso no se puede dar entre un padre o un hijo. Otra cuestión es compartir tiempos de calidad en el cine, en el teatro, en casa o en un concierto.

Y aunque no lo creas tus hijos buscan en ti un modelo de persona madura e íntegra, con el que puedan establecer una relación de guia y crecimiento personal, que sea capaz de marcar el camino con normas sensatas y coherentes.

¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de un buen padre!
Juan Luis Vives (Humanista y filósofo español)

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