Por fin soy capaz de alcanzar el reto de escribir un post para cada una de las claves de innovación que creo pilares en la educación. Con este post termino la serie iniciada hace unos meses sobre «Mis claves de innovación» , y cierro el círculo hablado de tecnología educativa. Y digo círculo porque todas las ideas se retroalimentan y se necesitan unas a otras.

Estamos en el año 2018 y somos incapaces, en cada una de las diferentes áreas de la sociedad, de seguir el ritmo de los avances tecnológicos y sus novedades. Cada día nos sorprendemos con un nuevo dispositivo, robot o software capaz de realizar lo que solo soñaban los grandes autores de la ciencia ficción. Porque la ficción ya es realidad y si alguien lo tuvo meridianamente claro fue el gran autor ruso, aunque norteamericano de adopción, Isaac Asimov. Que para colmo era bioquímico como yo, y cuyos libros me hicieron abrir mi mente a un mundo donde ciencia y tecnología, realidad y ficción iban de la mano con cierta cordura. Fue él quién acuño el término «positrónico» que yo he pedido prestado para el educador que se perfila en este modesto blog.

En estos tiempos que corren, asumir que la tecnología llama a la puerta de la educación es necesario, y plantearse cómo la queremos recibir también. Sin duda es uno de los retos más apasionantes que se abre ante nosotros, en un mundo donde la digitalización, la información y el dato en formato binario son los reyes y serán el futuro. La escuela y las empresas tecnológicas deben ser capaces de escolarizar la tecnología de una vez por todas, sin caer los primeros en el error de tecnificar sus recintos y los segundos en sentirse docentes. Trabajar en equipo dará máximas posibilidades de triunfar.

» el reto no es tecnificar la escuela sino escolarizar la tecnología»


Los errores comenzaron mucho tiempo atrás
con las aulas de ordenadores en los albores de los 80, y fueron pasando años reponiéndose por modelos más modernos pero sin saber exactamente como encajarlos en los procesos de aprendizaje. Se enseñaba  fundamentalmente a programar y posteriormente la programación fue sustituida por la ofimática. Esto demuestra que no estamos inventando la rueda cuando en la actualidad aparecen asignaturas como programación y robótica. Yo aprendí a programar en Basic, Pascal, Turbo C y C++ en aquellos tiempos y fue bueno pues ahora entiendo como funciona la tecnología y me hace aceptarla y adoptarla con cordura en mi vida real.

Y creo que de los errores del pasado debemos aprender, especialmente de dos. No debemos intentar que la tecnología encaje en la metodología del pasado, pues no funciona. Y no por llenar los centros con tecnología debemos pensar que estamos mejorando nuestro entorno escolar.

Diciéndolo en positivo, desarrolla una metodología donde la tecnología tenga su espacio y escolariza todas sus posibilidades. Metodología, formación permanente y buenos contenidos son los preámbulos para una buena integración escolar de la tecnología.

No voy a entrar en debate, al menos de momento, sobre que modelo técnologógico es mejor , si el 1:1 , el BYD (Bring your own device) , el chrome book o el iPad , solo en el cole o para casa también , eso da para otro post. Pero si voy a enumerar pros y contras a tener en cuenta para adoptar apoyos de aprendizaje tecnológicos con cordura.

Entre los pros destacaría la potencialización de los trabajos cooperativos o colaborativos, el aprovechamiento de los tiempos de aula, la posibilidad de abrir ventanas virtuales a espacios de interés formativo, acceso a la información digital con la supervisión del profesorado, la presencia en la vida escolar de un elemento absolutamente normalizado en la vida cotidiana de nuestros alumnos. La vida entra en la escuela. Y uno especialmente interesante, la posibilidad que ofrece de una atención más personalizada a los diferentes ritmos de aprendizaje.

Entre los contras destacaría el cuidado que debemos tener con la sobrexposición a las pantallas, el acceso a contenidos inadecuados, el ciberbulling (más propio de los móviles) y su gran capacidad para distraer.

Llevo más de tres años desarrollando la implantación de un modelo 1:1 en mi colegio, dando clases a diario usando un dispositivo móvil, he creado contenidos y mejorado mi metodología para que mis alumnos obtuvieran el máximo de sus potencialidades. Lo hacía antes de la aparición de la tecnología de aula, lo hago ahora con ella, y apuesto por un futuro educativo con ella. Creo que me ha ayudado a ser mejor profesor pues ha supuesto un reto que he asumido con formación e ilusión. Y a mis alumnos les da la oportunidad de educarse en la responsabilidad del uso de lo digital.

Se puede y debe conseguir la escolarización de la tecnología en los colegios, el s. XXI avanza muy rápido, será el siglo de la tecnología, la biología y la inteligencia artificial, y nuestros alumnos no pueden crecer al margen de estos avances. Y lo debemos conseguir usando el sentido común y nuestra experiencia docente, con valentía pero con responsabilidad.

Debemos tener canales de comunicación abiertos con las empresas tecnológicas, no para que ellas nos digan como debemos enseñar sino para que trabajemos en equipo para conseguir que nuestros alumnos aprendan mejor. Empresas, fabricad los mejores dispositivos y los mejores software pero preguntad y buscad colaboradores expertos en enseñar y aprender, hablad con los profesores para buscar la mejor escolarización posible de la tecnología.

CORDURA: Capacidad de pensar y obrar con buen juicio, prudencia, reflexión, sensatez y responsabilidad.

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