Nadie nos advirtió que en el 2020 íbamos a tener la oportunidad de cambiar.

Nos ha pillado con el paso cambiado. El Covid-19 no llamó a nuestra puerta ni se publicitó en grandes campañas ni sobre gigantescos luminosos en las calles de nuestra ciudad. En definitiva, se presentó en casa a la hora de la cena sin avisar. En su defensa diremos que dejó una tarjeta de visita en casa de nuestros vecinos chinos advirtiendo que tenía previsto una campaña de visitas a domicilio pero, en nuestro ritmo vital alocado, no tuvimos tiempo de prestarle atención.

Como otras pandemias históricas desencadenará una crisis, o varias. Las crisis no son malas, son oportunidades. Que se lo digan a los que padecieron la peste bubónica, menuda crisis pero menuda oportunidad para el cambio. Crisis superlativa aprovechada al máximo con la aparición del Renacimiento, una época de cambio social y humanista, de resurgimiento del arte y las ciencias, de la evolución social y política. Una reinterpretación de la vida.

En el plano más personal e individual te va a tocar vivir una crisis. Nos va a tocar vivirla y evolucionar. Nos llega un tiempo de toma de decisiones personales. Un tiempo de reestructuración de valores y de prioridades vitales. ¿Queremos seguir viviendo como lo hacíamos hasta el momento? Pensábamos que la tecnología nos llevaría al cambio pero ha sido la biología la que lo impulsa, y eso es más acuciante ya que afecta a nuestra vida como organismos biológicos.

Tenemos una oportunidad de oro para cambiar como sociedad desde el cambio personal. Tenemos la ocasión de aprender a priorizar, a diferenciar lo urgente de lo importante. De gestionar el tiempo no solo desde la agenda sino también desde el corazón. Podemos aprender la diferencia entre el precio de las cosas y su valor. Un tiempo de reflexión para alegrarnos por todo lo que tenemos. Una necesidad, como especie, de cuidar los unos de los otros.

Se nos abre la puerta y casi la obligación de compartir ideas, de imaginar soluciones juntos. Ya no va a valer el individualismo, es la época de los equipos, las colaboraciones, del aprendizaje continuo, de la flexibilidad, de la gestión inteligente de los recursos. Cuidar nuestro mundo, nuestro entorno y a sus habitantes, ya no depende de grandes campañas geopolíticas ni de operaciones de marketing con profetas adolescentes a la cabeza. Ahora depende de nosotros, depende de ti.

Ha llegado tu momento, ahora tú eres el protagonista, decide y actúa. Elige, lo que tenías y lo que quieres tener, entre cómo eras y como quieres ser, entre cómo vivias y cómo quieres vivir. ¿Qué quieres cambiar? ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Cuándo lo vas a hacer? ¿Vas a dejar pasar esta oportunidad?

Estoy convencido de que ya no vamos a ser los mismos. Pero de nosotros depende ser mejores, en nuestras manos está un nuevo Renacimiento.

» La crisis te obliga a hacer más con menos. Algunos de los mejores proyectos surgen de las mayores dificultades.»

Norman Foster

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